La ética en la ley de la selva: historias de secuestros profesionales
Estos días me he acordado de la diosa Fides, la diosa de la confianza en la mitología romana. Había un culto hacia ella, una liturgia en la que elevar y prestigiar el sentimiento más elevado de los romanos: el respeto a la palabra dada, la confianza entre pares. La diosa personificaba ese valor que impregnaba su cultura, valor que soportaba el fundamento de todo orden social y político, que preservaba al Estado y a sus individuos.
Hoy en día vivimos libres y confiados, o al menos eso queremos creer, pero hay situaciones que invitan a que re-pensemos esto más a fondo. Esto de ser un pequeño microbio en la selva de los negocios tiene sus ventajas, porque pasas prácticamente inadvertido, pero a la hora de la verdad… estás en una selva, con todos esos gigantes de cuchillos afilados, con hambre suficiente y permanente para mantener su tamaño y hegemonía en el lugar.
Los pequeñines buscamos nuestro ecosistema, tierras fértiles que a los grandes no les interesa pisar. Sin esa presión es todo mucho más sencillo pero hete tú ahí que, depende de qué tipo de microbio seas, o lo que es lo mismo, en qué sector te muevas, tarde o temprano necesitas ir de la mano de esos animalotes. Está claro, en la selva de los negocios hay proyectos que no tienen sentido sin alguien que pise fuerte, al menos en las apariencias. Pero cuidado, cuidado al elegir animal de compañía.
Todos sabemos de injusticias que se cometen a nuestro alrededor, ¿o no? Siempre es el grande el que agravia al pequeño. Nos indignamos al ver, una tras otra, situaciones que transitan en el marco legal, pero que se alejan mucho de lo que debe representar un comportamiento ético. Pero la ley es la ley, la ley de la selva, ya digo. sigue leyendo…
Quizá sea mucho simplificar, pero veo estos tres tipos de relaciones entre personas en entornos profesionales:
1. Relaciones de rechazo: seguro que conoces a dos personas que se conocen… y que no se soportan. Habrán tenido algún desencuentro, o quizá varios. Siempre y cuando no haya un interés común, se intentarán evitar. Incluso se criticarán a sus espaldas. También puede ser que se conozcan y que todavía no hayan tenido relación alguna, pero se sabe (normalmente por ambas partes) que no parece que eso pueda ocurrir.
2. Relaciones de interés: “Por el interés te quiero, Andrés”, es el gran cajón en el que incluir la mayor parte de las relaciones profesionales. No lo critico, ojo. Si dos personas tienen interés en conocerse es precisamente por eso, porque les interesa hacerlo. Además, por ese interés puede que convivan durante mucho tiempo… y tan a gusto. Si nos interesa juntarnos con otros puede ser, grosso modo, por: sigue leyendo…
Un año más, me he vuelto a olvidar del cumpleaños de este blog. Fue el 8 de Julio de 2007 cuando daba la primera entrada por aquí y, hoy 25 de agosto, me he acordado. Pues eso, que hoy el blog cumple 4 años, 1 mes y 17 días… bueno, no es una cifra muy redonda, pero sí eres de los que pasas por aquí, te quería agradecer tus visitas. Y si además eres de los que comentas, agradecimiento mayor. De verdad
Hoy es 25 de agosto y y resulta que sí que es un día peculiar: es mi cumpleaños en twitter. Desde tal día como hoy, pero en 2008, pío junto a otros por ese canal en pocas palabras lo que me viene por la cabeza, lo que estoy haciendo o leyendo y, lo que quizá sea más importante, charlando con otros, los conozca o no (qué más da).
Está bien esto del twitter. Difícil de explicar a quien no le ve mucho sentido, pero sí que está bien. Ya ves que no pienso justificar mucho la herramienta: me gusta… y punto. Estoy de vacaciones y eso hace que no pueda ir mucho más allá. Pero estas vacaciones de agosto se agotan pronto. La semana que viene volverá la rutina a asaltarme con sus inesperadas novedades, dejando estos días de experiencias no planificadas en ese cajón de recuerdos de una vida sin complicaciones que todos añoramos abrir cuantas más veces mejor. Pero eso será la semana que viene, aún me quedan unos días.
Decía hace unos días Gregorio Luri que la fascinación que sintió alguna vez por Salvador Dalí se focalizó, progresivamente, en la fascinante figura de Dalí como creación artística de sí mismo.
Argumentaba que el artesano que había en él dejó de existir para dejar paso, poco a poco, a toda la extensión de su propia figura, mediante una performance permanente que buscaba pretendidamente exponer a su propio personaje. Dalí fue quien fue por su obra pero, no cabe duda, también por cómo se comportaba.
Con esto de la web dos.cero, tan social, y la puesta en escena de nuevos parámetros de la personalidad, como el de la extimidad, cada uno tiene libertad y facilidad de exhibir lo que quiere de sí mismo. Pero a veces, no sé si la apariencia de lo que creemos que somos trasciende la esencia de lo que somos realmente.
Ser auténticos, genuinos y coherentes se torna cada vez más difícil. Creo que lo que exhibes tiene que estar en consonancia con lo que eres, pero es que… decimos tantas cosas.
Nada, una reflexión que quería compartir. Te dejo con otros textos que dan que pensar y que fueron escritos mucho antes de que existiera facebook o twitter. sigue leyendo…
Suena por todas partes: el emprendizaje se sitúa como una de las claves para la recuperación económica. Ganarse la vida por cuenta propia y, a ser posible, crear nuevas riquezas en nuestro entorno. El reto consiste en crear nuevas personalidades (jurídicas) en nuestra sociedad y, así, contribuir a la mejora del equilibrio tras la destrucción que ha habido de tantas y tantas otras.
Con estas premisas me llamaron desde el CADE para que fuera a dar una charla a emprendedores de Benalmádena y, ya se lo advertí previamente, mi ponencia no iba a ir dirigida a remarcar aspectos de la gestión tradicional de la creación de empresas. Todo lo contrario: mi intención era dar a conocer cuestiones relacionadas con ese nuevo modo emergente de gestión que venimos a denominar empresa dos.cero o empresa abierta.
Más abajo dejo la presentación que usé en la ponencia, pero resumo lo más destacado de la misma, por si te interesa: sigue leyendo…






