“En su trabajo el trabajador no se afirma sino que se niega, no se siente feliz sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Y por eso, el trabajo no es la satisfacción de una necesidad sino un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo”.
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Esta frase fue escrita por un joven de 26 años, aunque con la particularidad de haberlo hecho hace más de 160 años. Aún tiene sentido para muchas personas. La frase va de personas, trabajo, empresa, motivaciones… creo que si fuera una nota anónima escrita en el buzón de sugerencias de cualquier empresa, se lo llevarían al departamento de Recursos Humanos para que “lo gestionara”.
Yo ya lo he dicho por activa y por pasiva, el objetivo de la función de unos pocos que venimos a denominarnos (por no tener un nombre mejor) “los de recursos humanos” es la de incrementar los resultados operativos de la empresa a través de las personas, incrementando la satisfacción (y por qué no el orgullo) de las personas por pertenecer a la empresa.
Dado que este será el último artículo de 2009, valga esta párrafada inicial que acabas de leer para gritar mi compromiso y mi deseo como profesional para 2010: trabajar con empresas, instituciones y, sobre todo, personas para poder colaborar con mi granito de arena en el vuelco necesario de las relaciones profesionales -es decir, que deje de tener sentido esa frase inicial- y para conseguir llevar a cabo de una forma auténtica y sensata esa función que tenemos “los de recursos humanos”.
En definitiva, que esta noche es nochebuena y mañana es navidad… Y pasado mañana, sábado 26, además marcho fuera de España sin portátil a un lugar sin acceso a internet (supongo que sabré llevarlo con dignidad). Así que dejo estas páginas abiertas, espero que a buen recuado, y si tienes a bien comentar, sepas que no podré responderte hasta el año que viene, cuando vuelva por estas tierras. Aunque estaré encantado de encontrarme entonces contigo por aquí.
Mis mejores deseos para todos.
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(1) Frase de Karl Marx escrita en 1844 en el libro “Manuscritos de Economía y Filosofía” y rescatada del libro “Esta no es mi empresa. El desapego de los profesionales del siglo XXI” de Ignacio Muro Benayas, que es el que me estoy leyendo ahora.