Enviado por Nacho Muñoz sobre 17 ago, 2010 en Más filosóficas, Perlas | 2 comentarios
1- Entre el liberalismo y el socialismo, entre el individualismo y el estatalismo -formas que han mostrado sus límites de capacidad de análisis y de eficacia política- se impone la introducción de “estructuras intermedias”, “estructuras mediadoras”, que recompongan una sociedad desarticulada y recreen un nuevo discurso legitimatorio. Las “estructuras intermedias”, tales como las iglesias, las asociaciones de barrios, los grupos altruistas de ayuda a los menesterosos, las fundaciones culturales, las organizaciones de voluntariado, etc., permitirían la participación de los individuos, negada en una vida política en crisis, y darían lugar a la confluencia de grupos que generarían un nuevo sentido de solidaridad o de pertenencia.
2- Su identidad espacial como estidad autónoma, cohesionada y prepolítica hace posible que la gente se defienda a sí misma contra la intervención legislativa positiva, en donde hay siempre la amenaza de ser obligados a someterse a la “voluntad injusta”
La primera cita es de Fernando Quesada, explicando algunas teorías relacionadas con la actualidad de la ciudadanía. La segunda la he extraído del mismo texto (Ciudad y ciudadanía. Senderos contemporáneos de la filosofía política), pero pertenece a M. R. Somers.
Me he puesto a estudiar, tarde, los exámenes de Septiembre. No sé con este ritmo cuándo terminaré esto del doctorado… La cosa es que me apasiona, pero no encuentro el hábito adecuado.
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Enviado por Nacho Muñoz sobre 1 jun, 2010 en Perlas | 7 comentarios
O poeta é um fingidor
Finge tão completamente
que chega a fingir que é dor
a dor que deveras sente.
{El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que llega a fingir que es dolor el dolor que de veras siente} (traducción libre).
Fernando Pessoa
En los tiempos de sobremesa, ese en el que no le falta la copa de brandy y el puro, me decía mi padre que todos los actos de la vida son una mera representación. No hay otra, en todo momento estamos representando un papel porque no somos nada más allá de una compleja puesta en escena. Los que no son plenamente conscientes de esta realidad viven más aprisionados que los que sí lo asumen. En el terreno laboral, pues lo mismo. El intento de ser coherentes con nuestros principios, correctos en el trato con terceros, productivos y cumplidores en la responsabilidad de cubrir objetivos… son representaciones que nos permiten ajustarnos adecuadamente al escenario por el que deambulamos. ¿La felicidad en el trabajo? Pues si no es una representación, se tratará de una consecuencia física de un conjunto de estímulos que nos provocan, cual animales que somos, una experiencia que intentamos categorizar como “felicidad”.
No sé para qué me meto: el problema de filosofar demasiado es que no se tienen nunca respuestas certeras ni atractivas sobre nada.
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Enviado por Nacho Muñoz sobre 15 feb, 2010 en Perlas | 5 comentarios
Hubo un tiempo en que quise ser filósofo.
Deseé penetrar en las cosmologias,
en las ontologías, en las éticas;
pero pronto advertí que lo más inmediato
era estudiar al hombre.
Con este fin, me situé al costado
de un vecino algo calvo y cuarentón,
y le hice compañía tres días y tres noches.
Apunté en un cuaderno lo que en él observé
y esto fue lo que pude anotar:
Ríe sin alas, llora sin morir,
habla por sueños, calla por carencias,
anda con miedos, corre con quimeras,
come, bebe y evacua con disfraces,
duerme igual que una bestia.
A veces se sonríe y erupta fervoroso,
a veces se sonroja y se insulta sin causa,
a veces mira al cielo y lo ciega la luz.
Por las mañanas suda con los ojos cerrados,
por las noches procrea envuelto en el olvido.
No pude sacar nada de estas anotaciones.
Me cansé de mirar a aquel hombre ridículo
y desde entonces sólo miro el mar
y sus gaviotas.
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Poema titulado “Filosofía impura”, del libro Filosofía pálida, de Jerónimo Muñoz Palma {mi padre}.
La imagen, de El Roto.

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Enviado por Nacho Muñoz sobre 7 feb, 2010 en Perlas | 3 comentarios
Cuando diga “no pude actuar de otra manera” o “las circunstancias me obligaron a actuar como lo hice“, esto es, cuando pretenda otorgarme a mí mismo el beneficio de causalidad, estaría sencillamente dimitiendo de mi condición de persona, capaz en consecuencia de actuar libremente, para pasar a concebirme como una cosa más, sometida por tanto, como el resto de las cosas, a la forzosa ley de la causalidad que falsamente trato de aducir a mi favor (…) estaría renunciando a la humana carga de ser dueño de mis actos. Y eso -lo que Sartre llamó expresamente “mala fe”- es, en rigor, lo más indigno que un ser humano podría hacer, pues equivale a renunciar a su condición de tal, situándose por debajo de su propia dignidad (…)
La libertad de la que no podemos exonerarnos en tanto que personas nos lleva más allá de lo que somos, más allá del reino del ser, para enfrentarnos con el del deber.
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La perla es de Javier Muguerza, en el capítulo “Del Renacimiento a la Ilustración: Kant y la ética de la modernidad” del libro La aventura de la moralidad (paradigmas, fronteras y problemas de la ética), tratando de allanar el camino para poder responder a la pregunta de “qué debo hacer”, pregunta que ocupó a Kant una serie de obras, como Fundamentación de la metafísica de las costumbres, la Crítica de la razón práctica o la Metafísica de las costumbres.
La imagen está extraída de un reportaje que le hicieron al propio Javier Muguerza, que puedes descargarte aquí.
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Enviado por Nacho Muñoz sobre 4 feb, 2010 en Perlas | 2 comentarios

“El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo”
Gregorio Marañón (1887-1960), médico y escritor español
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