Enviado por Nacho Muñoz sobre 8 jul, 2010 en Otras categorías | 20 comentarios

El 8 de Julio de 2007, hace hoy 3 años, fue el día en el que tuvo lugar la primera publicación en este blog. No me gustan los festejos, pero sí que tenía ganas de anunciarlo.
Si eres de los que sueles leerlo, comentarlo o sufrirlo: muchas gracias.
leer más
Enviado por Nacho Muñoz sobre 8 jun, 2010 en Mis artículos preferidos, Otras categorías | 14 comentarios
La conversación, reflexión y profundización de conceptos es caótica cuando no incorpora el silencio. Sin embargo, en la sociedad de las prisas y los consensos como instrumentos para alcanzar el éxito, el silencio es pecado, ya que avanzar sobre seguridades uniformes y recompensas inmediatas, limitando el silencio a su mínima expresión, constituye la tónica habitual en las relaciones entre personas, en la que el que calla parece que chirría.
En un grupo reunido por cualquier excusa social los temas de conversación no perduran más que segundos porque, realmente, no importa el tema de conversación: se ensalzan las voces más altas, las palabras más ingeniosas, la aportación más desternillante o lo políticamente correcto, qué más da. Siempre superficies imaginadas por las que pasar el tiempo. Es el ruido quien invade el espacio y la única alternativa disponible (la verbalización) ha de contener la suficiente coherencia con estas normas para mantenerte integrado y vigente en el éxtasis de la relación grupal.
Cuando el ruido predomina en la {no}conversación, el silencio reflexivo permite observar con mimo los ceños, el volumen, el color del pelo, los recursos lingüísticos, la anchura de los labios y muchos otros elementos de la decoración. Conviene ser astuto para adaptarse en estos escenarios. Y muy astuto cuando esos escenarios son los profesionales.
Cuando el tema es lo que predomina en la conversación, el silencio reflexivo permite fertilizar la misma, abonando la profundización y el análisis; el silencio facilita a su portador aprender incorporar ideas, recursos o experiencias que facilitan una aportación madurada, pura, sensata y generalmente más elaborada y entusiasta. Es un arma para recrearse en el discurso y una excusa para divertirse en estados reflexivos. Superada por los interlocutores la incomodidad que genera, el silencio precipita un espacio de insights inimitable.
Prueba a pedir una explicación en profundidad mientras callas intimidatoriamente y exije una respuesta más profunda cuando el interlocutor haya finalizado del todo. Y no (re)interpretes lo que te dicen. Cállate.
leer más
Enviado por Nacho Muñoz sobre 18 may, 2010 en Otras categorías | 2 comentarios
La semana pasada estuve por la Universidad. Más concretamente, en la Facultad de Psicología de la de Málaga, en el marco de unas jornadas denominadas Encuentro Universidad Empresa 2010. Estas jornadas están dirigidas a alumnos de último año de carrera (fundamentalmente) para dar a conocer las distintas posibilidades profesionales que tienen cuando reciban el pertinente pergamino.
El Encuentro estaba centrado en las posibilidades profesionales que existen en el área de la Gestión de Personas y mi ponencia iba dirigida a charlar un rato sobre RRHH, consultoría y, sobre todo, para [de]construir el perfil de un buen profesional. Te dejo la presentación que usé como excusa para conversar con los asistentes:
leer más
Enviado por Nacho Muñoz sobre 8 may, 2010 en Otras categorías | 4 comentarios
Pues sí. La última entrada fue el 1 de Abril y hoy es 8 de Mayo. Y es que desde que vi la casa desde donde escribo ahora mismo hasta hoy ha habido tiempos de muchas negociaciones, mudanza hecha junto con los amigos {eso da para una entrada sobre trabajo en equipo} y una semana sin internet. La sensación de tener el reader -feedly en mi caso- inabordable y conversaciones que no he podido mantener en otros blogs o en twitter me tiene preocupado, porque uno ya no sabe lo que se está perdiendo y porque la percepción del esfuerzo que debo aplicar por reengancharme a todo esto me resulta bastante grande. Comprendo un poco mejor a quienes recelan por entrar a tener blog y cuentas en todo tipo de redes: parece absolutamente inabarcable y da un poco de vértigo.
En fin, que vuelvo, porque la cosa es que tengo mucho que contar.
Poco a poco, pero vuelvo.
leer más
Enviado por Nacho Muñoz sobre 30 mar, 2010 en Otras categorías | 8 comentarios
El sonido de trompetas, tambores y otras exaltaciones religiosas se funde con el murmullo de la gente en los bares. El incienso rivaliza con el olor a mar que desprende el paseo y sus chiringuitos, en una semana santa y paradójica en la que la realidad la asume cada uno a su manera. Son siete días de mezclas en la que se decide vivir de distintas formas, experimentando el asueto desde la indiferencia más absoluta hasta el fervor más esquizofrénico. En los puntos intermedios se encuentra la mayoría, eso sí. Una semana que ayuda, y mucho, a consolidar la idea de la existencia de dos tipos de vida.
Por un lado está la vida personal, que cada uno asume a su manera. Semana Santa es un buen momento para decidir hacer cosas que {creemos que} nos pertenecen, es una excusa social para actuar como personas de un modo profesional y tomar decisiones sobre qué hacemos y dejamos de hacer: ir a Francia a esquiar, al centro de la ciudad a ver nazarenos y esculturas entronizadas, a la orilla del mar con amigos y bocadillos o a pedalear por el campo. Qué más da. Es la vida personal, y ahí tenemos {la creencia de poder disponer de} libertad para actuar.
Y luego está la vida laboral, a la que todos estamos sometidos, que supone la penitencia que debemos asumir para poder disfrutar de la vida personal con más o mejores libertades. Allí, en esa vida, no tenemos la misma propiedad sobre nuestra libertad para actuar: los representantes humanos de las marcas corporativas que se estampan en las nóminas (entre otros documentos), normalmente encarnados en los jefes de cada uno, dicen qué tenemos que hacer. Hay margen para actuar, sí, pero numerosas obligaciones que acatar. Si no se cumplen, a la calle, y a ver cómo te montas la vida personal sin las oportunidades que te ofrece esta vida profesional.
Conciliar vidas, ese es el objetivo. Equilibrarlas, diría yo. Algunos altos representantes de las marcas corporativas, en su amable intento de humanizar la vida profesional y hacerla cada vez más personal, se afanan por ofreces estructuras organizativas que permitan experimentar la profesión de la forma más personal posible, de manera que no haya tantas distancias entre la sensación de libertad de ambas vidas. Gracias.
Qué bonito utópico y disparatado es pensar en la posibilidad de trabajar sólo en aquello que nos guste, aquello que nos conmueva y que esté alineado con nuestra voluntad. La realidad, que suele estar en twitter, siempre te responde con todo su esplendor:
La respuesta, en martes santo, demoledora:
La imagen, de Agustín Israel.

leer más