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Posted by on 20 may, 2018 | 1 comment

La danza de la política del escándalo

La danza de la política del escándalo

Estos días, como tantos otros, estamos bailando la danza de la política del escándalo, y pasamos a mostrar al mundo las compras de argumentarios de opiniones que el kiosko nos oferta, con afirmaciones cuñadistas, narrativas falaces y, también, ironías tan bien hiladas como cargadas de veneno tóxico para el pensamiento objetivo.

Las editoriales interpretan con precisión las noticias que se suceden, o directamente las crean cuando hay calma chicha. Como dice Castells, los medios de comunicación partidista no son el cuarto poder: son los que crean el poder. La lógica fundamental de estas editoriales no es la de crear una cuota de audiencia, sino de conseguir que la audiencia objetivo propague el relato que interesa lo más pronto posible. Se dirigen a públicos específicos, pero abundantes, interesados en conocer qué deben pensar y cómo deben expresarlo, refugiándose así en el calor de sus rotativas preferidas, que nos regala a todos en el pack una falsa sensación de tener posesión de un pensamiento propio y diferenciado.

Quedan menos de esos que acuden en su incómoda soledad a informarse de distintas fuentes para administrar un pensamiento (verdaderamente) crítico... e intentar no hacer ruido con sus conclusiones. Son una mayoría silenciosa. Bueno, no, no son mayoría, pero sí que están en silencio.

Infografías, memes, chistes, vídeos, parodias y voceros televisivos nos asaltan por distintos canales para que no tengamos que pensar por nosotros mismos. Además, con un par de botones, puedes reproducir e infoxicar con ese mejunje ideológico a los que te rodean. Parecerás gracioso.

Lo preocupante del relato que nos imponen y los mensajes que envuelven las conversaciones a pie de calle no es solo la intención de destruir a una posición política particular, sino el conseguir engañar al ciudadano, que olvida de esa manera los principales problemas, los que verdaderamente representan los problemas nacionales.

Lo preocupante del relato que nos imponen y los mensajes que envuelven las conversaciones a pie de calle es que la imagen que proyectan los políticos es más importante que su posicionamiento ante un problema, su estrategia de acción o su capacidad de gestión ante las crisis políticas e institucionales en las que estamos. Si lo que decidirá los votos de unos y otros próximamente es el modo de celebrar una boda o la casa que se compran, entre todos le decimos a los dirigentes que estén más preocupados por gestionar la imagen que proyectan que por hacer política de lo que verdaderamente importa.

El espectáculo está servido. Pasen y vean. El circo (TV/Radio, Twitter, Facebook y Whatsapp) está preparado y, como novedad, ahora puedes bajar a pelear o gritar desde las gradas. Siempre tendrás dos opciones sobre las que apostar y, pase lo que pase, no pasará nada, porque al acabar la función, volveremos todos a nuestra realidad, que nada tiene que ver con lo que allí habremos vivido.

1 Comment

  1. Acabo de salir a pasear por su blog, y el sendero digital se presenta oxigenante.
    Creo que conceptualiza muy acertadamente esa danza de la política, o generalizado, ese carrusel de la información en que vivimos en el término «Infoxicar»

    Saludos

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