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La organización narcisista

2011 diciembre 28
by Nacho Muñoz
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Los expertos dicen que el narcisista se cree enormemente importante, considerándose por encima de cualquier otro. Tienen una gran necesidad de sentirse aprobados y admirados por los demás, quienes, sin duda, tienen que saber lo maravillosos que son. Sienten que merecen una gran admiración y respeto por parte de los demás y les gusta ser el centro de atención y conversación.

Se me amontonan en la cabeza bastantes empresas e instituciones que ya cumplen con esta primera aproximación. De hecho, probablemente los rasgos narcisistas sean los más característicos de la empresa ibérica, pero vamos a ver si, como dice el DSM-IV, se dan al menos 5 de los siguientes ítems para que podamos diagnosticar de narcisista a alguna de ellas:

  • 1- Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).

Las empresas naricisistas parecen importantes, porque así se reconocen y así es como se muestran. Alguna experiencia profesional pasada de importancia, o un status social adquirido por sus fundadores (personalidades o institiciones públicas), les hace merecedores de un sentido de la auto-importancia que a menudo nada tiene que ver con los logros reales ejercidos como empresa. Se muestran hacia fuera como “líderes”, “expertos” o “gurús”. Este sentido de prestigio se traslada hacia dentro, jerarquizando en exceso la estructura organizativa y dotando de privilegios injustificados a los que están más arriba de la pirámide.

  • 2- Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.

Cualquier éxito del pasado es válido para pensar que se va a seguir teniendo éxito en el futuro. Los clientes los conciben como cautivos y dependientes de sí mismos, justificando las relaciones comerciales en su prestigio como organización. Es una empresa que piensa que cualquier persona querría trabajar en ella.

  • 3- Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con, otras personas que son especiales o de alto status.

El tipo de relaciones a mantener por parte de esta organizaciones serán con otras empresas o entidades que sean percibidas socialmente de la misma forma de la que ellos se perciben a sí mismos. Además, para mantener ese status sólo buscarán colaboraciones con entidades que asuman y respeten ese estatus. No se rebajan con el resto. La organización narcisista suele ostentar poder y estar bien relacionada políticamente y su posicionamiento no suele haber sido adquirido por criterios estrictamente meritocráticos.

  • 4- Exige una admiración excesiva.

Cuidan al detalle el protocolo y las formas cuando tienen una puesta en escena social. Si no van a tratarlos de manera respetuosa, otorgándole un protagonismo en el acto, difícilmente acudan. Estas empresas no van nunca de segundo de nadie, faltaría más. Si has comenzado una colaboración con una empresa narcisista y durante el camino no sólo no admiras su forma de trabajar, sino que te atreves a criticar constructivamente los fallos,  la colaboración hay que darla por muerta: buscarán a otro pronto.

  • 5- Es muy pretencioso, por ejemplo, tiene expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.

El acceso a los privilegios en cualquier situación se dan por sentado. En la balanza de derechos y deberes van aumentando paulatinamente ingredientes en lo primero y disminuyendo en lo segundo.

  • 6- Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.

La parte más baja de la organización ha de sentirse orgullosa de formar parte de la empresa y… la fama cuesta. Si se quiere ser parte de esta organización tienes que asumir que vas a tener que trabajar mucho más que en cualquier otro tipo de empresa similar. Además, que sepas que es sólo por tu bien, porque vas a aprender y a desarrollar tu curriculum en una empresa de prestigio.

  • 7- Carece de empatia: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.

Es una organización poderosa y poco importa que cometa atropellos éticos. Se atiende al mantenimiento del status y del poder, sin importar que otros puedan salir mal parados por el camino. Eso sí, respetando al límite la legalidad.

  • 8- Recuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.

Toda empresa con gran sentido de la autoimportancia tiene vigilada a otra que cree que hace las cosas mejor o que es más importante. Sigue sus pasos de cerca y copia sus formas de hacer las cosas para, así, intentar ser envidiado por otros que aspiren a ser como ellos.

  • 9- Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios

Este tipo de comportamientos suelen ser ocultos, siendo los proveedores o los propios trabajadores las víctimas de esta forma de hacer las cosas. Los que conocen de cerca este tipo de empresas son los que ofrecen mayor antipatía por ellas.

¿Se te viene a la cabeza alguna empresa narcisista? ¿Conoces algún atributo narcisista que poder añadir a la lista? Anda, di algo ;-)

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45 Responses leave one →
  1. diciembre 28, 2011

    Brillante Nacho!!!
    A ver si te animas con organizaciones esquizofrénicas! :-)  

    • diciembre 29, 2011

      Voy a ver si puedo meterle mano a las organizaciones esquizoides, paranoides y obsesivo-compulsivas que, bueno, están en la antesala de la esquizofrenia ;-)
      Gracias por pasarte, Javier :-)

  2. diciembre 28, 2011

    Hola Nacho,

    Creo que esta es una de las más visibles y detectables, sobre todo porque incluirían empresas de mucha tradición y renombre.

    Ahora sólo faltaría hacer el test para saber el nivel de narcisismo, verificando en cuántas de las 9 anteriores afirmaciones se da positivo… ;)

    Va a ser divertido ver como haces la analogía en las empresas psicóticas, psicópatas o esquizofrénicas como indica Javier. :)

    • diciembre 29, 2011

      He sacado la narcisista en primer lugar porque es la más reconocible y, también, la más extendida por estos lares. Son esas empresas de mucha tradición y renombre las que más acusan estos síntomas y, tarde o temprano, tendrán que transitar a unos modelos de comportamiento menos elitistas, ya que nada es eterno, y mucho menos el poder artificial con el que se asocian.
      En cuanto a las empresas psicóticas y/o psicópatas, prefiero no meterme. El documental “Corporaciones” ya hace una analogia muy buena con esto. Respecto a las esquizofrénicas, como le comentaba a Javier, tampoco, porque estos trastornos (narcisista, paranoide, esquizoide y obsesivo-compulsivo) están en la antesala de la esquizofrenia ;-)
      Oye, gracias por participar :-)

  3. enero 1, 2012

    Hola Nacho:
    Aprendiendo de mis amigos españoles que son blancos y japoneneses en sus blogs, he vuelto el mio blanco tambien. No creo que Narciso ande por ahì, aunque a veces no debe ser tan malo.

    Por los momentos, voy a estudiar un diplomado en Psicologìa Positiva ya que me caen bien, los sicòlogos. ¿Que opinas de las empresas positivas?

    Alberto

    • enero 3, 2012

      Hola Alberto, me gusta mucho el nuevo look de tu blog. Renovarse no es sinónimo de narcisismo, sino de ánimo por mejorar, ¿no?
      Las empresas positivistas vienen a ser empresas emocionalmente inteligentes, y de esto comienza a haber mucha literatura. Lo que quiero hacer por aquí es ver a las empresas como trastornadas mentales, que también da mucho juego ;-)
      Un abrazo! 

  4. enero 10, 2012

    Nacho: Cuando a escala personal tienes que lidiar con un narcisista es bastante agotador. Pero es incluso peor cuando te toca sufrirlo con un jefe o jefa. Creo que una de las sensaciones más insanas que se pueden sentir es esa de soportar al típico jefe/dueño de la empresa/organización que se empeña en trasladar hacia dentro ese “sentido de prestigio” del que hablas en el post, y que solo está en su imaginación. No sabes si reír o llorar, si gritar o callar, si decirle a la cara: “oye, que no te enteras, tu empresa no es así” o tragarte el sapo. Lo pasas mal, muy mal, colega :-) y el problema de fondo, como comentas, es una grave carencia de empatía. Una persona realmente empática no es tan “anormal” en eso… Tienes razón también con eso de que solo se codean con empresas parecidas, de su mismo tipo y categoría. No había pensado antes en ese lado-clasista y excluyente. Me está gustando el paralelismo que propones, hace pensar…  

    • enero 30, 2012

      Pues si es agotador lidiar con una persona narcisista, ¿qué me dices del pobre empleado que tiene que trabajar para una empresa narcisista? ¿O un pequeño autónomo que no le queda otra que tener como cliente a un mastodonte de estos?
      Las empresas narcisista han de aparentar constantemente aquello que no tienen o que, si lo tienen, han de engandrecerlo y… ¿al pequeño? que le zurzan, “no es de nuestra liga” ;-)  

      • Eduardo Castillo enlace
        febrero 6, 2012

        Lo importante muchas veces no es la empresa narcisista, sino más bien la “EXCLUSIÓN” narcisista. El prestigio, la imagen, el sentirse orgulloso de una determinada organización es lo que yo llamaría un síntoma “narcisista” de inclusión, de formar parte, de ser importante dentro de una organización. Más allá de esta modalidad, la “aparariencia” deja siempre un rastro de falta de autoestima, inseguridad y desconfianza en una organización. Ninguna cultura empresarial debería establecer “apariencias” por encima de “realidades”. Del SER al TENER, y del TENER al APARENTAR son los nefastos pasos para un cultura del “pelotazo”. Salud-os!!!
        Eduardo Castillo

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