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El silencio es fértil

2010 junio 8
by Nacho Muñoz
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La conversación, reflexión y profundización de conceptos es caótica cuando no incorpora el silencio. Sin embargo, en la sociedad de las prisas y los consensos como instrumentos para alcanzar el éxito, el silencio es pecado, ya que avanzar sobre seguridades uniformes y recompensas inmediatas, limitando el silencio a su mínima expresión, constituye la tónica habitual en las relaciones entre personas, en la que el que calla parece que chirría.

En un grupo reunido por cualquier excusa social los temas de conversación no perduran más que segundos porque, realmente, no importa el tema de conversación: se ensalzan las voces más altas, las palabras más ingeniosas, la aportación más desternillante o lo políticamente correcto, qué más da. Siempre superficies imaginadas por las que pasar el tiempo. Es el ruido quien invade el espacio y la única alternativa disponible (la verbalización) ha de contener la suficiente coherencia con estas normas para mantenerte integrado y vigente en el éxtasis de la relación grupal.

Cuando el ruido predomina en la {no}conversación, el silencio reflexivo permite observar con mimo los ceños, el volumen, el color del pelo, los recursos lingüísticos, la anchura de los labios y muchos otros elementos de la decoración. Conviene ser astuto para adaptarse en estos escenarios. Y muy astuto cuando esos escenarios son los profesionales.

Cuando el tema es lo que predomina en la conversación, el silencio reflexivo permite fertilizar la misma, abonando la profundización y el análisis; el silencio facilita a su portador aprender incorporar ideas, recursos o experiencias que facilitan una aportación madurada, pura, sensata y generalmente más elaborada y entusiasta. Es un arma para recrearse en el discurso y una excusa para divertirse en estados reflexivos. Superada por los interlocutores la incomodidad que genera, el silencio precipita un espacio de insights inimitable.

Prueba a pedir una explicación en profundidad mientras callas intimidatoriamente y exije una respuesta más profunda cuando el interlocutor haya finalizado del todo. Y no (re)interpretes lo que te dicen. Cállate.

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41 Responses leave one →
  1. junio 8, 2010

    Me gusta tu post. Y es verdad que cuesta practicar el silencio. A mi me has hecho reflaxionar. Gracias

  2. junio 8, 2010

    A veces olvidamos que, según las creencias clásicas, el mundo se creó con música y que, en la música, el silencio cuenta tanto como el sonido. ¿por qué no hacemos caso nunca de los mayores? Digo … ¿de los clásicos?
    Ya decía Henry Miller [¿en trópico de cáncer?] que tan solo los buenos amigos pueden estar en silencio y a gusto largo tiempo… Quizás se trate de esto, de lo superficial de las relaciones lo que nos empuja a llenarlo todo de lo que acaba siendo…ruido.
    Magnífico post amigo, mira, ya ves, me has tocado la fibra. Ya sabes que me preocupa especialmente el mundo de la palabra y la [no]palabra (aunque puedo ser un pelo pesaito…;-)
    Un abrazo.

  3. junio 8, 2010

    Silencio… la parte del habla que pertenece al dominio de la escucha, también poderoso para hacerte oir.
    Bonita paradoja… e interesante post.
    Un saludo.

  4. junio 8, 2010

    Hola Nacho,
    Me ha gustado mucho el post. Estos días estoy un poco reflexivo y los silencios ayudan a centrarse.
    Estoy de acuerdo con Mariví en que nos cuesta practicar el silencio.
    Un abrazo.

  5. junio 9, 2010

    Parece mentira que en la sociedad y la economía de la atención sea precisamente atención (reposada, reflexiva y atenta; valga la redundancia) lo que falta. A la fórmula para conseguir esa atención le sobra ruido, color y altisonancia; y le falta ese silencio que tan bien has sabido expresar en tu post.

  6. junio 9, 2010

    @Mariví, mucho mejor practicar el silencio, aunque cueste algún esfuerzo extra.

    @cumClavis, si sugieres que habría que hacer caso a los mayores clásicos, te haré caso. Por cierto, ¿alguien te ha llamado pesado alguna vez? Seguro que no ;-)

    @Jesús Fernández, practicar el silencio con los interlocutores adecuados es como acudir a un festival del conocimiento, ¿no crees?

    @Francisco Páez, me alegro que este escrito haya reforzado algo más tu reflexión. Un abrazo.

    @Inova, el intento de spam suele ser catalogado como ruido ensordecedor en el mundo de los blogs, ¿cómo lo veis?

     

     

  7. junio 10, 2010

    Me ha encantado tu post, me quedo con “el silencio facilita a su portador aprender incorporar ideas, recursos o experiencias que facilitan una aportación madurada, pura, sensata …” . Queda mucho trabajo por hacer, los medios de comunicacion estan fomentando demasiado en conversaciones que duran como tu bien dices, “2 segundos”  Lo importante, es que uno puede comprobar los beneficios del silencio sobre la marcha.

  8. junio 10, 2010

    Un gran post, Nacho, que define con gran nitidez uno de los principios básicos del coaching. El valor del silencio, su capacidad fertilizadora, frente al discurso vacío y autocomplaciente. La escucha activa no es más que eso. Fácil de decir pero una competencia de coaching realmente difícil de dominar.

  9. junio 11, 2010

    Nacho: me ha gustado tu post y me gustaron los momentos de silencio que pasamos juntos observando cómo se desarrollaba el trabajo. En febrero escribí un post sobre el silencio fértil que tal vez te interese. http://eugeniomolini.wordpress.com/2010/02/11/del-silencio-fertil/
     Un fuerte abrazo. .

  10. junio 11, 2010

    Nacho, a ver si me das un cursillo de esto. Yo practico el “palique fertil”… pero vamos a tener que desarrollar nuevas habilidades. Gracias por el post, está muy bien escrito y por lo visto, todo lo que se hable del silencio atrae la atención en una sociedad donde abruma el ruido..
    un abrazo, amigo!!!

  11. junio 11, 2010

    Casi tan bueno como el post es lo del “palique fértil” de Amalio :-D DD.
    La atención a ese silencio vale la pena remarcarla, porque mira que hablamos y hablamos. Es verdad que los consultores, como los magos ;-) , trabajamos con las palabras… tanto como con los silencios. Magnífica entrada, Nacho.

  12. junio 11, 2010

    @Erlik Khan, dices que lo importante es comprobar los beneficios del silencio sobre la marcha, pero sin embargo esto supone un esfuerzo extra porque en situaciones grupales, el silencio no cotiza al alza y la sensación de ser un desplazado aumenta… Difícil tema este del silencio. Gracias por hacer tu aportación :-)

    @José Miguel Bolívar, yo del coaching sólo sé algo de la teoría y no me atrevo a moverme por esos terrenos. Sin embargo, sí que parece que un coach, más que hablar, lo que tiene es que facilitar y, para ello, tiene que {sobre todas las cosas} dejar hablar, saber escuchar y utilizar el silencio como fertilizante de los avances del coachee. ¿Es así?

    @Eugenio Moliní, el silencio que hablas en tu post quizá sea distinto al que hago referencia aquí: el silencio no lo miro ahora como espacio privado de reflexión y sí como un instrumento para mejorar la estancia en grupos sociales

    @Amalio, tu palique fértil es fertilizador para quien tiene la inteligencia de saber asumirlo ;-) Y sí, es verdad que el silencio atrae, es curioso…

    @mkl, ¿los consultores éramos magos o dioses? ¿o es que no queríamos ser nada de eso? ecos de Girona que tengo, no más… gracias por tus palabras :-)

  13. junio 11, 2010

    “La conversación, reflexión y profundización de conceptos es caótica cuando no incorpora el silencio.” Bonita reflexión sobre el silencio, Nacho. Si dedicaramos más tiempo a labrar nuestras palabras para que fueran -a la vez- continente y contenido, asumiríamos de manera más simple que el silencio es a las palabras lo que los tiempos de barbecho son a la tierra de cultivo: fertilidad en estado latente.

  14. junio 17, 2010

    Anna, tus palabras cierran perfectamente el sentido de este escrito. Gracias por todas ellas :-)

  15. diciembre 20, 2010

    Me han venido a la menta algunas frases:
    .- Mejor ser dueño de tu silencio que esclavo de tus palabras.
    .- Si no puedes mejorar el silencio, no hables.
    Me permito complementar tu post con una idea que practico y comparto allí donde voy:
    Si tienes la suerte de poder observar como alguien que no conoce tu web la descubre por primera vez, déjalo navegar, no le expliques nada, no le digas nada, tan sólo observa y escucha, si eres capaz de escucharle y COMPRENDERLE sin decir nada te acabas de ahorrar una auditoría de usabilidad.

  16. diciembre 20, 2010

    Dos buenas frases, sí ;-)

    Respecto a lo de usabilidad, pues nunca se me había ocurrido verlo desde ese punto de vista. Tiene tantas aplicaciones estar en silencio, ¿verdad?

    Gracias por la aportación! :-)

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