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Posted by on 7 feb, 2010 | 3 comments

Perlas (35): las obligaciones de la libertad

Perlas (35): las obligaciones de la libertad

Cuando diga “no pude actuar de otra manera” o “las circunstancias me obligaron a actuar como lo hice“, esto es, cuando pretenda otorgarme a mí mismo el beneficio de causalidad, estaría sencillamente dimitiendo de mi condición de persona, capaz en consecuencia de actuar libremente, para pasar a concebirme como una cosa más, sometida por tanto, como el resto de las cosas, a la forzosa ley de la causalidad que falsamente trato de aducir a mi favor (…) estaría renunciando a la humana carga de ser dueño de mis actos. Y eso -lo que Sartre llamó expresamente “mala fe”- es, en rigor, lo más indigno que un ser humano podría hacer, pues equivale a renunciar a su condición de tal, situándose por debajo de su propia dignidad (…)

La libertad de la que no podemos exonerarnos en tanto que personas nos lleva más allá de lo que somos, más allá del reino del ser, para enfrentarnos con el del deber.

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La perla es de Javier Muguerza, en el capítulo “Del Renacimiento a la Ilustración: Kant y la ética de la modernidad” del libro La aventura de la moralidad (paradigmas, fronteras y problemas de la ética), tratando de allanar el camino para poder responder a la pregunta de “qué debo hacer”, pregunta que ocupó a Kant una serie de obras, como Fundamentación de la metafísica de las costumbres, la Crítica de la razón práctica o la Metafísica de las costumbres.

La imagen está extraída de un reportaje que le hicieron al propio Javier Muguerza, que puedes descargarte aquí.

3 Comments

  1. Esta excelente perla me ha hecho recordar una excelente película del cine español de los años 40 (El destino se disculpa) en la que, de la mano de José Luis Sáenz de Heredia, el “destino” pretende explicarse y dejar bien claro que él no es culpable de nada y que ya basta de usarlo como excusa. Cada uno es responsable de las decisiones que toma. Esa causalidad expresada en términos de ‘destino’ o de ‘circunstancias que obligan’ no es más que la simple excusa del autoengaño con el que nos enjugamos la autoestima cuando las cosas no salen como nos gustaría.
    Realmente es de una claridad golpeadora la idea de que “si nos concebimos como una cosa más sometida a la forzosa ley de la causalidad estariamos renunciando a la humana carga de ser dueño de nuestros actos”.
    Gracias por esta entrada que induce, sin que quede más remedio, a la reflexión. ;-)

  2. Hola JoanKa, no conocía esa película, así que me la anoto. :-)

    Utilizamos sin darnos cuenta el beneficio de la causalidad porque, de hecho, no es del todo ilegítimo: evidentemente, las condiciones naturales o contextuales facilitan la aparición de determinados comportamientos. Pero, sin duda, el comprender cuáles son todas esas circunstancias que nos están afectando y actuar no ya en consecuencia, sino más bien acorde a un código ético que transcienda a esas circunstancias, es un reto que debemos asumir.

    Lo ideal sería parecernos (al hilo de lo que dice Kant) al sujeto trascendental, esa suerte de Hombre (en mayúsucula) que representa todo lo común del hombre (minúscula) y que dispone de un cuerpo cogniscitivo tal que puede hacerse una verdadera configuración causa-efecto de todo lo que ocurre. Pero ya digo, eso sería lo ideal…

    Gracias por pasarte a comentar :-)

  3. Que post más grande
    lo linkeo en mi facebook
    saludoss

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  1. Nacho Muñoz - [conGestión de Personas] Nuevo post: "Perlas (35): las obligaciones de la libertad" http://bit.ly/coLVEI
  2. arati - Me encantó! RT @ignacionacho: [conGestión de Personas] Nuevo post: "Perlas (35): las obligaciones de la libertad" http://bit.ly/coLVEI
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  4. arati - @joanka68 gracias cielo. Has leído, por cierto, la perla negra de @ignacionacho? "las obligaciones de la libertad" http://bit.ly/coLVEI

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