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Posted by on 5 abr, 2009 | 4 comments

La noticia: ha terminado la crisis

La noticia: ha terminado la crisis

Veo en My Adriapolis de Álex Vallés la noticia. Él ha visto cómo en distintos grupos se ha abierto el foro y el debate sobre una realidad que va circulando y que Albert Esteves, editor de Interempresas, ha difundido: se acabó la crisis.
El rumor avanza sin parar y, a pesar que la gente es precavida, que nadie quiere hacer saltar una liebre que parece dormida y que vivimos en un paradigma impregnado por la maldita palabra, se van produciendo mensajes que no se reflejan en los medios habituales. Todavía es una minoría los que saben esto. Los que aún no se han percatado siguen sufriendo el discurso catastrofista. Sin embargo, los que conocen esta nueva realidad tiene el semblante sutilmente mejorado.

En palabras de Albert aún son muy pocos los que están en el secreto. Se les ve por las calles o en el metro, cruzando sus miradas con una sonrisa de complicidad. Pero cada vez son más. Llegado a este punto ya no se puede ocultar por más tiempo. Señores, se acabó la crisis.

Ahora mismo es sólo un murmullo, un susurro contenido entre iniciados, apenas algunos mensajes casi clandestinos que se propagan en el mundo virtual, pero pronto será un estruendo. Y los periódicos, que por ahora lo ocultan convencidos de que los titulares alarmistas venden más, no tendrán más remedio que abrir sus portadas con la noticia. Se acabó la crisis. Se acabó.

Las pequeñas empresas volverán a tener trabajos que sacar adelante, sus 10, 15 ó 50 empleados volverán a ilusionarse y volverán a confiar en que su contrato indefinido no es papel mojado, se aferrarán a sus funciones con ilusión y no como hasta ahora, que lo hacían por miedo a perderlo todo. Se tendrá que contratar a más personas para poder hacer frente a nuevas cargas de trabajo (nuevas ilusiones) que se harán a conciencia con mayor esmero que nunca.

Y es que volveremos a tener en propiedad un concepto decisivo para el devenir comunitario: confianza. En palabras de Albert, renacerá la confianza y empezaremos de nuevo a consumir. Y la bolsa no dejará de subir. Y se llenarán los concesionarios con todos los que desde hace meses aguantaban con sus viejos coches porque tenían miedo al futuro. Y los fabricantes de coches verán aumentar sus pedidos. Y las empresas subcontratistas volverán a tener trabajo. Y ya no habrá más expedientes de regulación de empleo. Y, como eso hará bajar la morosidad, los bancos volverán a abrir el grifo de créditos e hipotecas. Y entonces muchos aprovecharán los bajos precios del mercado inmobiliario para cambiar de piso o de oficina. Y se volverá a construir.

Hace 1 mes y 1 día decidí, por iniciativa de seniorm, no mencionar la maldita palabra en este blog. Y es que la maldita palabra es un problema económico, sí, pero sobre todo es un problema emocional que tiene sus repercusiones en el comportamiento y en el estado de ánimo de todos a los que le afectan directa o indirectamente.

Podemos hacer poco, muy poco, para acabar con esta situación. ¿Qué has hecho, a nivel personal, para acabar con esto?

Si no estás haciendo nada todavía tienes varias opciones. Lo importante es que se propague la noticia, para que se establezca de nuevo la confianza en nuestra consciencia colectiva:

-Acogerte al plan de rescate emocional, que seguramente te hará tomar perspectiva.

- Hacer de altavoz: puedes utilizar las conversaciones con tus colegas profesionales, con tus amigos, con tu pareja. Hazle saber que ya son muchos los que saben que esto se ha acabado.

- Puedes copiar y pegar este texto, o el de Álex o el de Albert (qué más da) en tu blog, o en el medio que tengas a mano para difundir cosas.

Pero haz algo para que se sepa: que la crisis ha terminado.

4 Comments

  1. Nacho hablas en serio, me suena a broma lo que cuentas.
    Perdona mi escepticismo, pero lo que estoy entendiendo es que al enfermo (crisis económica) se le ha inyectado na medicina carísima (1 billón de dólares) para que no se nos muera ahora, si no más adelante (antes o después,según nuestra forma de consumir) y quienes vengan luego que apechugen. Así lo entiendo ahorita mismo.
    Un saludo cordial.

  2. Hola Thomas.

    Evidentemente esto no ha terminado. Pero la confianza, ese concepto que en una gran proporción de su peso es psicológico, sólo la podemos restaurar las personas en el momento en el que las malas noticias nos den un respiro y en el momento en el que se deje de hablar de “catástrofe”, como ha ocurrido hasta ahora.

    No soy quien para valorar cifras y situaciones macroeconómicas, pero sí puedo tener ilusión en que las personas podemos poner de nuestra parte para recuperar ciertos principios que se han perdido.

    He llegado a escuchar a personas con cierta solvencia económica que no se van de viaje, por lo que pueda pasar. He visto cómo se hacen recortes innecesarios que van directamente a mejorar la calidad de vida (salir a tomar una caña, comprarse unos zapatos o recortar las horas de la persona que va a limpiar a la casa)… por lo que pueda pasar.

    La confianza está en crisis y esa la podemos recuperar nosotros.

    Un saludo para ti, y gracias por decir lo que piensas

  3. Por cierto, yo si pienso que la “123456” ya terminó, y ahora lo que tenemos enfrente son las consecuencias. El trago más amargo ya lo hemos superado.

    Pero al parecer es más cómodo seguir diciendo que hay 123456 para tener una excusa para no encontrar empleo, para no esforzarse en lo que hacemos, para culpar a todos a nuestro alrededor y para otras vagabunderías más.

    La excusa se acabó, pero hay quién sigue alargándola por conveniencia.
    A ver si como país terminamos de aprender a saber afrontar los reveses con menos teatro y más devoción.
    SM

  4. Hola Senior.

    La perspectiva de “ya terminó”, ahora nos “enfrentamos a las consecuencias” me gusta bastante.

    Como se decía en algún otro sitio, se trata de un recurso circular: en relación con el empleo es cierto esto: no hay empleo porque hay crisis, y como hay crisis y no va a haber empleo no busco empleo… así con muchas otras cosas.

    Muchas gracias por tu comentario y por la aportación.

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