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Posted by on 12 abr, 2009 | 4 comments

Conocimiento como factor de competitividad

Conocimiento como factor de competitividad

Aunque llego tarde, voy a intentar responder (probablemente sin éxito) a la 4ª de las 27 preguntas que darán mucho juego. Ya aviso que esta entrada es densa, larga y quizá no excesivamente aclaratoria… No obstante, si eres valiente puedes tener la osadía de seguir leyendo y, si logras llegar hasta el final, puedes hasta hacer un comentario a la entrada.
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Las anteriores cuestiones están más o menos “conversadas” de la siguiente manera:

1. ¿Cuáles son, a tu juicio, los principales cambios que se están dando en la realidad que afectan al mundo del trabajo y a la gestión de las organizaciones? Aquí mi respuesta.
2. ¿Cuáles son las principales fuentes de malestar que se vivencian en las organizaciones? Aquí un intento de respuesta en formato carta de despido, originado por la respuesta de otro que ya respondió mejor imposible.
3. ¿Cuáles son nuestros esquemas mentales que condicionan nuestra interpretación de la realidad y nuestra conducta? Aquí una aproximación…
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La cuarta cuestión es:
¿Qué importancia tiene el conocimiento como factor de competitividad?


Para explicarme, empiezo como los abuelitos, contando historias. Esta casi seguro que la conoces, no obstante allá va: Shoichi Yokoy fue un soldado japonés que fue encontrado en 1972, es decir, varias décadas después de que acabara la II Guerra Mundial, en una parte inaccesible de la jungla asiática, en la que había continuado la guerra por su cuenta. Le habían dejado solo por una combinación de circunstancias. Quizás le hubieran ordenado que permaneciese en un puesto aislado, o quizás hubiera tenido demasiado miedo para aventurarse a cruzar zonas pobladas. Pero había pasado el tiempo sin que nadie le dijera que se había firmado la paz. De manera que aún tenía metido en su cabeza que estaba luchando.

No debemos reirnos de la historia del soldado japonés porque estuviese equivocado durante tanto tiempo, porque también nosotros lo estamos en innumerables ocasiones. El soldado no estaba particularmente bien informado, pero tampoco lo estamos siempre nosotros.

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Percepción de la realidad o ficciones: únicos modos disponibles para aprehender la realidad.

Como tuiteaba hace unos días, la mayor parte de lo que creemos que sabemos es precisamente eso: lo que nosotros mismos creemos que sabemos. Nos formamos nuestras vidas dentro de nuestras cabezas, al igual que el soldado japonés. Tenemos que hacerlo así, porque el mundo es demasiado grande y complicado como para que abordemos todos sus aspectos, de forma que nos creamos ficciones y modelos simplificados de como creemos que funciona el mundo, o de como pensamos que debería funcionar. Estas ficciones tienen que llenar los inmensos vacíos entre nuestras limitadas áreas de conocimiento. De hecho, cuanto más complicada sea una situación y menos información dispongamos, mayor será el grado de elucubración y mayor la contribución de la ficción a nuestra percepción de la realidad.

Ante esta situación, el acceso al conocimiento y a la información a través de los medios y tecnologías disponibles nos permite rellenar ese vacío existente entre la realidad y la percepción de la realidad. No obstante, en situaciones y contextos de incertidumbre (la gran mayoría) el acceso a la información y la construcción de conocimientos solamente nos facilita una generación de ficciones que pueden parecerse a la realidad, pero no está garantizado que la realidad sea tal cual la pintan nuestras ficciones. No obstante, no queda más remedio que pensar, escribir y contruir conocimiento (ficciones) sobre el futuro, a pesar de lo increíblemente problemático de la cuestión, ya que el futuro todavía no existe.

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Planificación: ¿en qué tipo de conocimiento hay que pensar para ser competitivo?


Son numerosas las voces que avisan o simplemente sugieren la aparición de un nuevo paradigma que no es sólo tecnológico, sino también social, debido al nuevo impulso de las tecnologías de la información y la comunicación. No voy a discutir si va a haber o no un nuevo paradigma, pero voy a dar por sentado que se han generado nuevos escenarios y situaciones en donde las personas, las empresas, las instituciones y los estados tienen que adaptarse.

Actualmente, los supuestos de UN paradigma en el que nos sostenemos (¿sosteníamos?) están en tela de juicio: los supuestos sobre los que se apoya la política están cambiando, los mapas ideológicos de ayer no tienen nada que ver com la realidad de hoy, grandes imperios empresariales están cayendo, la vida laboral está experimentando un proceso revolucionario dramático que está destruyendo todas nuestras antiguas concepciones sobre seguridad en el empleo, promoción automática y organización jerárquica. ¿Sigo?

Con estas y tantísimas otras anomalías que surgen tenemos dos líneas de actuación:

1- Tratar de incluir los nuevos fenómenos en el sistema de explicaciones antiguo.
2- Admitir que el sistema viejo ha cumplido su función, incluso aunque no tengamos listo ningún sistema para ocupar su puesto. Esto da lugar a una crisis del sistema paradigmático que nos sustenta, que da lugar a la necesidad de un pensamiento nuevo, que da lugar a que se cuestionen 27 preguntas como las que intenta responder este post…

Trasladarse de un paradigma viejo a otro nuevo no es sólo una cuestión de tener más información y conocimiento en el sentido de añadir hechos nuevos a aquellos hechos viejos que nos son ya familiares, sino más bien en el sentido de que los hechos nuevos, y los viejos cuando se les contempla con una luz nueva, cambian totalmente nuestra visión del mundo.

Sin embargo, quién ha creado una empresa de éxito, o quien ha conseguido simplemente hacer su vida tolerablemente confortable, rara vez reconoce la necesidad de tirarlo todo y empezar de nuevo desde cero. No es suficiente pensar o pensar de una nueva forma; ahora es necesario repensar constantemente y alejar los viejos pensamientos. Es necesario comenzar un proceso de destrucción creativa. Es necesario construir conocimientos lo mejor adaptados que podamos a la nueva situación.

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Darwinismo memético, o ley del conocimiento mejor adaptado, o conocimiento como factor de competitividad.

La historia de la biología es una constante lucha por la supervivencia y la reproducción por parte de una multitud de especies que se producen al azar en un entorno en constante cambio. La coincidencia decide en muchos casos qué especies van a desarrollarse a expensas de otras: las circunstancias externas determinan quiénes están mejor adaptados a las condiciones actuales, y a los demás se les elimina. Las distintas especies compiten por una oferta de recursos limitados con las especies similares.

En el plano social, el conocimiento, cuando se asienta en ideas o en sistemas interconectados de ideas, puede ser considerado como una unidad teórica de información o meme. En la inmensa jungla de información compleja y a menudo contradictoria que nos rodea actualmente, los memes que pueden sobrevivir y reproducirse con más facilidad bajo las circunstancias son los que al final parecerán ser los más fuertes.

Aquellas personas que logren compartir unidades teóricas de información, es decir, aquellas personas que logren construir un conocimiento lo más adaptado a la realidad del futuro y tomen decisiones valientes en torno a ese conocimiento, estarán determinando un escenario anticipadamente acertado.

En definitiva, y dando respuesta a la pregunta, aquellas personas que logren una construcción acertada de unidades teóricas de información adaptadas a los nuevos escenarios contemplarán en el futuro que ese conocimiento generado fue un factor crítico para haber podido alcanzar una ventaja competitiva decisiva.

Si has llegado hasta aquí: gracias… y perdón.

4 Comments

  1. La idea de meme para el conocimiento es interesante, pero el concepto que Maite maneja de pensamiento + emoción + acción, creo que va más allá de “información”, aunque sea útil para la toma de decisiones y pudiera pasar la prueba del algodón tradicional para hablar de ello como “conocimiento”.
    Sin embargo, me parece muy interesante esa idea de evolución memética porque es evidente que detrás de ella anida una de las claves en el sociedad actual: saber manejar (hasta donde sea posible) información.
    Claro que luego entra en juego nuestra inteligencia emocional y hace de efecto multiplicador (a veces, lamentablemente, incluso multiplicación por cero).
    Saludos y gracias por tu aportación.

  2. Tu tuit me recuerda una cita del historiador Daniel J. Boorstin: “Throughout human history, illusions of knowledge, not ignorance, have proven to be the principal obstacles to discovery”.
    Es bueno tenerlo en cuenta. Me ha gustado el post. Nos leemos.
    Saludos

  3. Hola Julen.

    Gracias por pasarte a comentar.

    La evolución memética podría tener muchas equivalencias con el propio darwinismo biológico, ya que no sólo depende de la fuerza que tenga la especia (el meme) para mantenerse y sobrevivir con éxito, sino que es preciso que se encuentre fisicamente “cerca” de las condiciones externas que permitan su desarrollo y consolidación.

    La inteligencia emocional facilita, o como tú dices, multiplica las posibilidades, pero las relaciones que tenga el meme con los estamentos de poder podrá hacer que esa unidad teórica de información logre introducirse como conocimiento válido y previamente aprobado por quienes aún dictan lo que es válido y lo que no.

    Un saludo.

  4. Hola Carme.

    La posesión de conocimiento es una de las mayores ilusiones del Hombre. Tener consciencia de que no sabemos nada más que lo que creemos que sabemos representa un esquema mental que nos proporciona una ventaja competitiva para desenvolvernos en situaciones de incertidumbre.

    Aunque esto es lo que yo creo que sé, lo mismo estoy equivocado… ;-)

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