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Posted by on 7 ene, 2009 | 0 comments

Propósitos de año nuevo vs Motivación para afrontarlos

Con las minivacaciones navideñas ya finalizadas, y al igual que después de las vacaciones de verano, sacamos (una vez más) nuestros propósitos para el nuevo año y, de repente, nos encontramos pensando sobre qué cuestiones queremos mejorar, qué otras ansiamos alcanzar y, durante todo ese proceso, resulta que nos ilusionamos… nos ilusionamos porque percibimos que está en nuestras manos mejorar cualquier aspecto de nuestra vida, en lo personal o en lo profesional, y resulta que somos capaces de tener una visión de futuro en donde nos encontramos en un lugar más gratificante.

Enhorabuena a todos los que habéis sacado propósitos de enmienda para 2009, pero sobre todo, ánimo para cumplir con esas promesas que os hacéis íntimamente. Nos gustaría ser o alcanzar estadíos brillantes, pero mucho ojo a la hora de pensar qué queréis alcanzar, porque según la dificultad tendréis que ajustar vuestros niveles de motivación.

Os dejo como ejemplo la pequeña historia del pianista y la anfitriona, encontrada en yoriento:

Un pianista famoso daba un recital en una fiesta. La anfitriona le dijo: Haría lo que fuera por tocar como usted. El pianista la miro pensativo y replicó: no, no haría lo que fuera. La anfitriona avergonzada frente a sus invitados dijo: sí, haría cualquier cosa.

El pianista negó con la cabeza: le fascinaría tocar como yo en este momento pero no estaría dispuesta a practicar ocho horas diarias al día durante los próximos 20 años para alcanzar este dominio.

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