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Posted by on 15 ene, 2009 | 6 comments

Elogio a la lentitud

Elogio a la lentitud


No hace mucho tiempo que conozco el término “slow” asociado a un movimiento social que está desarrollando, cómo no, de manera tranquila en nuestra cultura. Se trata de una forma de vida en donde se reivindican nuevas escalas de valores que, dejando a un lado las prisas, pretende la búsqueda de la consciencia de la satisfacción y el disfrute de todos los momentos de la vida. En definitiva, la búsqueda del control del tiempo.

Todavía recientemente en occidente es (era) costumbre tomarse un día de descanso porque todas las tiendas están (estaban) cerradas los domingos. Sin embargo, la actual tendencia a trabajar las 24 horas del día, presente en muchas partes del mundo, ha perturbado esa tradición. En la actualidad, dado que las personas pueden hacer cualquier cosa en cada momento, algunos piensan que deben hacer cosas a todas horas. El movimiento slow reacciona contra esto mediante la exaltación de los valores de disfrutar y saborear la vida.

En contra de algunas tendencias asociadas al término “despacio”, los partidarios del movimiento Slow animan a la actividad, más que a la pasividad. El enfoque de este movimiento, por lo tanto, está en ser selectivos en la actuación, y en ser plenamente conscientes de cómo invertimos nuestro tiempo.

La filosofía del movimiento slow ha ido adquiriendo cierta dinámica con el tiempo, hecho que le ha permitido introducirse en diferentes terrenos, mostrando una versatilidad profunda, permitiendo distintas aplicaciones destinadas a contrarrestar la celeridad característica de nuestros días.

Ejemplos de ellos son los siguientes: Slow Food, Slow Cities, Slow Sex, Slow Schooling y Slow Work.

Y es precisamente en éste último donde voy a detenerme un poco, en el movimiento Slow Work. Como bien reza en el manifiesto, la sobrecarga de trabajo en el mundo occidental es la causa de algunos de los trastornos más preocupantes de la actualidad. De hecho, el síndrome de la felicidad aplazada es uno con el que seguramente te veas identificado, que consiste en la profunda angustia que experimentan las personas que no cuentan con tiempo suficiente para cumplir con todas sus obligaciones diarias y que posponen cualquier experiencia gratificante a un hipotético momento futuro, que finalmente nunca se alcanza.

La actitud lenta, aplicada al ámbito profesional, no tiene por qué corresponderse con una menor productividad. De hecho podría considerarse al contrario, es decir, un trabajo de mayor calidad, más atento a los detalles, desarrollado en un ambiente más flexible y estimulante.

Recogiendo el manifiesto del movimiento slow, voy a transcribir uno de los párrafos de su filosofía aplicándola directamente al terreno profesional (poniendo en negrita los cambios), y vamos a ver si tiene sentido:

Hoy más que nunca, el trabajador moderno vive sumido en una particular carrera de obstáculos en la que controlar el cronómetro hasta la milésima determina su existencia en la empresa. (…) Las empresas son anónimas y levitamos, sumidos en nuestro peculiar universo de intereses. La prisa es el motor de todas nuestras acciones y la cinética de grand prix envuelve nuestro trabajo acelerándolo, economizando cada segundo, rindiendo culto a una velocidad que no nos hace ser mejores.

El movimiento Slow no pretende abatir los cimientos de lo construido hasta la fecha. Su intención es iluminar la posibilidad de llevar una vida profesional más plena y desacelerada, haciendo que cada individuo pueda controlar y adueñarse de su propio desarrollo profesional. La clave reside en un juicio acertado de la marcha adecuada para cada momento de la carrera diaria. Se debe poder correr cuando las circunstancias apremian y soportar el temido estrés que en demasiadas ocasiones nos embarga; pero a la vez saber detenerse y disfrutar de un presente prolongado que en demasiados casos queda sepultado por las obligaciones del futuro más inmediato.

Trabajar con una actitud lenta significaría un ambiente de trabajo menos coercitivo, más alegre, “leve” y, por lo tanto, más productivo, donde las parsenas hacen, con placer, lo que saben hacer mejor. ¿Será que los viejos dichos “caminando despacio se puede llegar lejos” o “la rapidez sigue siendo el enemigo de la perfección” no merecen otra vez nuestra atención en estas épocas de estrés loco? ¿Será que nuestras empresas tendrían que pensar también en programas serios de “calidad sin prisa” incluso para aumentar la productividad y calidad de nuestros productos y servicios sin la pérdida necesaria de la “calidad del ser”?

Necesitamos saber aprovechar cada momento, porque, como John Lennon dijo… “la vida es lo que sucede mientras hacemos planes para el futuro”.

6 Comments

  1. Una de las cosas que ayudarían a ese control del tiempo que mencionas sería la adaptación de las empresas españolas a los horarios establecidos en la mayoría de los restantes estados europeos (algo así como una jornada contínua), lo que también permitiría una mayor conciliación de la vida laboral como la familiar. A lo mejor no se trata de reducir horas en el trabajo, sino modificarlas, para no entrar en ese “síndrome de la felicidad aplazada”

  2. Efectivamente. No se trata tanto de “reducir” horario como de “personalizarlo”, de tal forma que manteniendo una organización interna eficaz (la empresa no tiene por qué ver mermada su productividad), sus personas puedan disponer de más tiempo para ellos mismos

  3. Habria que tomar las cosas “slowly” pero la vida actual occidental es un muro dificil de superar y costa de arecer esado, los malos tiemos no ermiten ir muy “slowly” aunque fuese lo ideal.

    Saludos

  4. Estoy de acuerdo, José Luis, que la vida actual y los tiempos de crisis que corren hacen que pensar de forma “slow” sea complicado.
    No obstante, creo que ahora mejor que nunca tenemos que cuidar cada momento profesional para orientar cada tarea a la perfección. Y para eso, hace falta que controlemos el tiempo y le dediquemos el tiempo que haga falta a las cuestiones profesionales. Debemos procurar los que dirigimos personas que estas personas vengan al lugar de trabajo con ganas de llegar a la perfección (de vueltas con la motivación) en sus menesteres profesionales

  5. Y si se puede ir lento y en bici, ¡mucho mejor!

    Saludos

  6. Hola Patrick, gracias por pasarte por aquí.
    Un saludo

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