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Posted by on 15 dic, 2008 | 0 comments

Formación como inversión, mejor que como gasto

Me he encontrado por ahí que Philios Andreou, Senior Vice President de BTS Iberia, grupo BTSreferente mundial en el desarrollo de simulaciones de negocio ha soltado lo siguiente:


Tenemos un equipo de fútbol, y las cosas no van bien tanto en el aspecto deportivo como en el económico. Estamos perdiendo partidos, lo que hace que la gente pierda la ilusión y el entusiasmo y que sean cada vez menos los que vienen a vernos, ingresando por tanto menos dinero. ¿Deberiamos entonces… entrenar menos? Sería una manera de reducir costes. “Ya que los entrenamientos cuestan mucho, vamos a entrenar sólo un día a la semana”.
Logicamente nos cuenta esto para venirnos a decir que, en tiempos de crisis, la formación en las empresas no debe considerarse un gasto, sino más bien una inversión, de tal forma que se puedan conseguir resultados a corto o medio plazo.

Pero para considerar la formación como una inversión, el planteamiento de ésta, tiene que estar ligado a las siguientes condiciones, según este genio:
1. Para que realmente sea una inversión, la formación tiene que estar ligada a mejorar aspectos que impacten en el negocio. Un ejemplo es aquella formación que permita a las empresas aumentar su eficacia y productividad. En muchos países una formación especialmente importante es la que versa sobre gestión del negocio. Si los empleados entienden cuáles son las palancas del negocio, tomarán mejores decisiones, y esas decisiones contribuirán a mejorar la productividad del mismo.
2. Tiene que ser muy relevante y práctica para que lo que se aprenda pueda implementarse en la empresa de manera directa.
3.Tiene que estar basada en las metodologías más efectivas del aprendizaje para asegurarse una retención mayor y una puesta más fácil en practica. Si, como está demostrado, las simulaciones son ocho veces más eficaces que la formación en aula tradicional, puede que su  utilización sea uno de los temas a tener en cuenta”.


No aporta demasiado nuevo, pero sí me hace reflexionar sobre las cuestiones que comenta…

Primero. La formación es inversión si trata de aspectos que impacten en el negocio, es decir, formación para que los empleados conozcan por qué están en una empresa (y no en una ONG), y así tomen decisiones SIEMPRE orientadas a la mejora del capítulo de generación de negocio y sostenibilidad del mismo bajo criterios de excelencia.
Segundo. Tiene que ser relevante y práctico. No más acciones formativas aburridas e impartidas por grandes profesionales, pero incompetentes formadores.
Tercero. Metodologías más efectivas de aprendizaje. ¿Para cuándo se generalizarán las metodologías Outdoor Training (los de verdad, no jueguecitos de empresa) o e-learning (de verdad, no pedeefes)? Me hago esta pregunta al mismo tiempo que pienso cómo podemos hacer ver a los clientes de nuestra empresa que estas metodologías son las que realmente necesitan, siendo, asimismo, las metodologías más caras…

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