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Posted by on 8 ago, 2007 | 0 comments

Yo de mayor quiero ser técnico de recursos humanos

Yo de mayor quiero ser técnico de recursos humanos

Autor: Sergio Álvarez Hidalgo

Es el día del cumpleaños de nuestro hijo, nuestro sobrino… y la historia vuelve a dar una vuelta de campana y vuelve a regalarnos situaciones de estas que nos hacen sentir “dejavés” y hacernos ver que los tiempos pasan muy rápido, casi sin darnos cuenta, pero que no todo es distinto.

Los niños por un lado rodeando una mesa redonda repleta de platos con sándwiches, patatas fritas, botellas de refrescos de 2 litros, batidos de fresa y chocolate y una cubertería de plástico completísima. Al otro lado de la habitación todos los padres sentados, bebiendo en esos mismos vasos de plástico y hablando de las últimas notas de los chavales, de cómo cambian los tiempos y de lo caro que está todo.

Llegado el momento de la tarta y de celebrar el décimo cumpleaños, siempre hay alguien de los mayores que pregunta “bueno Manolito, o dinos Antoñita, ¿tu de mayor que quieres ser?, ahora que ya tienes diez años deberías saberlo… Y a esa pregunta inesperada para el cumpleañero/a le siguen unos segundos de reflexión y una respuesta trascendental y que puede dirigir el destino de esa pequeña personilla.

Quizás llegué algún día y quizás nosotros podamos verlo, en el que los niños y niñas de mayor quieran ser profesionales del sector de la consultoría, o especialistas en la gestión de trabajadores, o que sé yo, directores de un departamento de recursos humanos. Sería bonito que esto ocurriera y que de vez en cuando a los profesionales que nos dedicamos a esto nos regalaran el oído y la gente joven ambicionara parecerse a nosotros. Pero en mi humilde opinión para que esto ocurra en un futuro próximo deberían de cambiar algunas cosas.

En primer lugar, las personas que actualmente nos dedicamos a esto deberíamos ser capaces de transmitir a qué nos dedicamos, y cuando lo explicáramos, que lo hiciésemos con concreción. En mi caso, casi siempre fallo, es habitual, o más bien era; ya que últimamente he decidido dar largas y contesto que trabajo en una oficina, en una especie de asesoría…”si, si… como una asesoría pero en lugar de llevar las nóminas, nosotros organizamos cursos, seleccionamos a gente….no, n , no como Luis Aragonés, lo que nosotros hacemos es buscar trabajadores para otra empresa…”

Y al responder esto me suelen ocurrir dos cosas. La primera, que nuestro familiar siga sin enterarse de que va esto de los recursos humanos pero asienta y finja para que le dejemos de dar la brasa, u otra segunda un poco mejor intencionada pero finalmente más tendenciosa y es que nos lancen la típica pregunta de “¿y por buscar a alguien os pagan?”, o la de “¿y tu das cursos de todo?, ¿pero si tu has estudiado psicología cómo vas a dar un curso a una persona que lleva trabajando 20 años y que ya sabe todo sobre su trabajo”.

Una segunda alternativa para conseguir que nuestros niños, o los niños de nuestros niños, o los niños de los niños de nuestros niños… consiguieran conocer de qué va esto de los recursos humanos y es más, quisieran dedicarse a esto, sería transmitir entusiasmo.

Los grandes cocineros españoles que hoy en día copan todas las publicaciones y aparecen a diario en medios de comunicación serían un buen ejemplo de este entusiasmo al que me refiero. Habitualmente nos presentan novedosísimas creaciones, platos de un aspecto artístico y que en muchas ocasiones no son más que una vuelta de tuerca y un reestiling de algo que se lleva haciendo toda la vida, una tortilla de patatas (esta vez sin patatas) o una mouse de… que al final acaba siendo incomible, incluso infumable.

Pero ese gran chef cuando nos trae esa nueva creación lo hace con orgullo, con satisfacción del trabajo bien hecho y de una sensación interna, un sentimiento de la realización de algo grande.
Estaría bien que al vendernos, al hablar de nuestro trabajo lo hiciéramos con esa sonrisa y esa satisfacción. Porque lo que hacemos es importante, muy poca gente es capaz de conseguirlo y es digno de transmitirnos orgullo de nuestro desempeño. O al menos, eso pienso yo.

La tercera y última, sería clarificar qué es esto de la consultoría, esa gran desconocida… No vender tanto humo. Existe por ahí un dicho popular que dice “dime de que presumes y te diré de qué careces” y otro “el que mucho abarca poco aprieta”. En mi opinión éste es uno de los grandes males que nos afectan a los profesionales que nos dedicamos a recursos humanos. Seguimos manteniendo esa tendencia, en muchos casos asimilada desde las facultades de psicología, sociología… que hacen que tratemos de darle más importancia a nuestro trabajo, que trata de autoconvencernos de la importancia de lo psicológico, de lo social en las empresas, de nuestro ineludible papel de salvadores y conocedores de todos los ámbitos de la vida, el profesional entre ellos.

Esta tendencia tan marcada en el área de recursos humanos no es un mal únicamente nuestro, también se da en áreas y departamentos que con el paso del tiempo se hacen hueco en el mundo empresarial: marketing, comunicación, calidad…

Pero si lo pensamos un segundo nos daremos cuenta que en los departamentos de toda la vida: producción, administración, finanzas… esto no ocurre. Ellos saben a lo que se dedican, no aspiran a ampliar su campo de acción. Quizás estaría bien eso de fijarnos de la gente que ya lleva tiempo, mucho más que nosotros dedicándose al mundo empresarial y asumir que somos una parte más, una pequeña parte con sus rutinas y sus típicos procedimientos. No tratemos de vender tantas motos y de hacernos parecer imprescindibles. Nuestra indiferencia y definición de nuestros trabajos harán que con el tiempo el resto de compañeros de viaje en la gestión de empresas nos asuman como un compañero más.

Creo que estos tres consejos serían suficientes para que de forma progresiva, con el paso de los años, muy poquito a poco, las próximas generaciones nos conozcan y quieran parecerse a nosotros. Bueno, aunque ahora que lo pienso, quizás estaría bien que sigamos igual que hasta ahora, en esa nebulosa y cajón desastre en la que nos encontramos. Así habrá menos competencia y también menos gente que se quiera dedicar a esto, ¿no?

Sí, sí, quizás estaría bien que la respuesta en el cumpleaños de nuestros hijos siga siendo la de siempre. Esa en la que se gana mucho más dinero y se trabaja menos: futbolista, cantante o director de…

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